Manuela y Wayne una realidad soñada

Cuando conocimos a manuela y a Wayne lo primero que se nos vino a la cabeza era que teníamos que realizar un sueño, crear una fiesta llena de magia que dejará a todos con el corazón palpitante y los ojos iluminados de impacto.

Ella una mujer muy bella  y con mucha decisión quería que su día estuviera cargado de romanticismo y encanto, así que nos dimos a la tarea de buscar el espacio indicado donde “Juanito laguna” en El Retiro se convirtió en el lugar ideal, una vista maravillosa, con una lago inmenso acompañado por el fondo de verdes y grandes montañas hacían una danza perfecta con aquel infinito y hermoso  cielo azul, que captaba perfectamente esa magia que ellos querían desprender.

Los invitados siempre fueron un factor muy importante para Wayne y Manuela  ya que era primordial que todos sus amigos y familiares vivieran una experiencia que nunca pudieran olvidar;  en principio se creía en una boda sencilla ya que eran solo ochenta invitados pero sorpresivamente  tomó un rumbo distinto convirtiéndose en un evento  totalmente grande por todo el despliegue  en el montaje que tuvimos que hacer.

Uno de los retos más grandes era hacer que en Colombia pudiéramos crear un evento maravilloso y  de tal magnitud  que ellos se sintieran completamente orgullosos de haber venido desde Panamá a realizar su boda de ensueño.

Por lo tanto el evento estuvo dividido en tres partes:

primero una ceremonia fascinante tipo ritual  que se llevó a cabo sin precedentes sobre la laguna de la represa mientras el resplandeciente sol aún brillaba donde tuvimos la fortuna de presenciar un momento lleno de poesía, literatura y mucho amor con la lectura de “la diferencia entre querer y amar del principito”

“—Te amo —le dijo el Principito.

—Yo también te quiero —respondió la rosa.

—Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.

Luego pasamos a un refrescante y tranquilo cocktail que se amenizó con el sonar de los violines, que encantaba a todos los amigos y familiares que soltaban genuinas  sonrisas y se inmiscuian en divertidas conversaciones; este momento se convirtió en un punto de encuentro para aquellos que se reunían nuevamente o no se veían hace mucho tiempo.

Por último contamos con la asombrosa y fantástica fiesta que se realizó en una antigua casona antioqueña llamada “casa vieja” con un gigante y armonioso patio central el cual sirvió de pista de baile, que estaba iluminada con cientos de resplandecientes luces, en la cual los novios sorprendieron a los invitados dándoles un show que ellos mismos habían preparado, un evento que tal y como ellos lo había esperado nunca se borrará de sus mentes.

En definitiva podemos decir que tanto para los novios como para todos nosotros La maravillosa boda de estos dos soñadores se convirtió en todo “un carrusel de emociones.”

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